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¿Cómo identificar si estás experimentando ansiedad?

Es cierto que algunas personas, por su personalidad o por la forma en la que crecieron, tienden a preocuparse más por su bienestar, por los demás o por el futuro. En muchos casos, esto no representa un problema como tal, ya que, aunque haya estrés o preocupación, la persona logra mantener su estabilidad emocional, social y física.

Sin embargo, cuando esas emociones comienzan a afectar alguna de esas áreas importantes —como las relaciones, el trabajo, la salud o la vida personal— es momento de buscar apoyo profesional.

Muchos de mis pacientes han llegado a consulta después de pasar por diversos estudios médicos que no explican el origen de sus malestares físicos. En muchos de estos casos, el diagnóstico médico es claro: lo que hay detrás es ansiedad o estrés acumulado.

Algunos de los síntomas físicos más frecuentes relacionados con la ansiedad son:– Insomnio– Gastritis o colitis– Migrañas– Palpitaciones– Ataques de ansiedad o pánico– Fobias específicas– Tensión muscular constante.

Esto se explica porque el estrés crónico puede alterar los niveles de cortisol, una hormona que al mantenerse elevada genera desequilibrios en el cuerpo y malestar persistente.


Pero ¿qué pasa cuando físicamente todo parece estar bien, y lo que ha cambiado es la forma en la que vives tu día a día?

🔹 Puede que ya no salgas con gusto.

🔹 Que tus relaciones se sientan diferentes.

🔹 Que hayas perdido interés en lo que antes disfrutabas.

🔹 Que te sientas apagado/a, confundido/a, o simplemente no te reconozcas.

Esto también es ansiedad. Cuando hay un cambio en tu forma de relacionarte contigo o con el mundo, cuando sientes que has cambiado sin querer y de forma que no te hace bien, es importante prestarle atención.


La ansiedad, muchas veces, deteriora la imagen que tenemos de nosotros mismos, genera pensamientos negativos persistentes y puede llevarnos a ver el mundo con una mirada más temerosa o derrotista. Afecta el estado de ánimo, nuestras relaciones, nuestra motivación y el disfrute del día a día.


Por eso, si notas que algo ha cambiado en ti —ya sea en tu cuerpo, en tu forma de pensar, en tus emociones o en cómo te vinculas con los demás— y ese cambio no se siente bien, es una señal clara de que podrías beneficiarte de apoyo profesional.

La ansiedad se puede trabajar. Hay tratamiento, hay herramientas, y no tienes que atravesarlo solo/a. ✨

 
 
 

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